



El casamiento se realizó en uno de los clubs más tradicionales de Buenos Aires. El desafío era integrar el clubhouse y una gran carpa que se colocó en las galerías y en los jardines del mismo, buscando lograr una sensación de unidad entre ambos.
El total de la fiesta se dividió en cuatro ambientes importantes segmentados por grupos de invitados. Se ubicaron, dentro de la carpa, a los invitados jóvenes de los novios que se sentaron en sillones. En los salones del club, los invitados de los padres se sentaron en mesas. Se buscó que todo tuviese una misma estética basada en una propuesta romántica y moderna con una paleta de colores violetas, uvas, y blancos.
La calidez de las velas en candelabros, faroles y fanales, el colorido de los diferentes arreglos de flores, la distribución del espacio, la ubicación de la pista, la ubicación de los novios en un sillón curvo en el centro del espacio, sumaron en detalles que hicieron de esta noche, una noche mágica.