







En una ceremonia al aire libre en una antigua estancia Armando Cazón creó una puesta en donde las flores y la elegancia fueron protagonistas.
La ambientación se pensó con flores blancas de todo tipo en distintos arreglos florales para cada situación. Un camino con atados de flores marcó el camino de los novios hacia el altar en donde grandes macetones con flores y follaje dieron un marco único a la ceremonia.
Para la recepción, se levantó una gran carpa y el salón se pensó en tonos de blanco, con toques net creando un ambiente moderno en contraste con el tradicional contexto. La recepción se decoró con lámparas tipo faroles que contenían velas para dar calidez al espacio. De allí, se pasaba a la carpa principal, en donde se ubicaron las mesas. Para vestirlas, predominó el blanco puro en mantelería y fundas de sillas. Del techo se colgaron lámparas de dos tipos diferentes: en forma de grandes pantallas y, siguiendo con la línea de la recepción, tipo faroles.
Para la pista de baile, se ideó un racimo de esferas de espejitos, con un resultado impactante. Para decorar los laterales de la pista se generaron grandes arreglos de flores modernos sobre bases de hierro.