


En pleno febrero, cuando el verano todavía inundaba el aire con la calidez de lo etéreo, se pensó una ambientación romántica para una ceremonia judía y su recepción. El planteo incluía un ambiente muy cálido y romántico, con un camino destacado entre velas, iluminación perimetral color ámbar y un imponente fondo que aportaba el lugar elegido.
Las sillas estuvieron cubiertas por fundas de tul blancas y rodeadas por cintas de raso. El toque de mayor atención en esta ceremonia, estuvo dado por el frente de la mesa de altar, cubierto con un impactante mantel de flores naturales.
La recepción se planteó al aire libre, enmarcada por una estructura con cortinas blancas que contenían el espacio. Allí se pensaron diferentes sectores en los que predominaban el color blanco y crudo, creando un ambiente elegante y cálido.
La comida se realizó en una carpa. Los novios decidieron que algunos de sus invitados se ubiquen en livings y otros en mesas formales. Sobre las islas de comida, colgamos unas esferas de alambre con bases de flores blancas naturales. En los laterales entelados de la carpa, colocamos diseños como rayas y la silueta de un árbol para generar un espacio de mayor calidez. Para las mesas formales sugerimos un formato de mesas trébol con un importante arreglo central.